Más artículos de interés
Fri, 29 May 2026 08:40:36 +0200
Una visita muy especial
Antes de ayer, hicimos una pequeña escapadita para conocer a una chica muy especial: Ana Cuenca. Posiblemente, hayáis escuchado algún testimonio o visto vídeos suyos en Youtube. Si pincháis en la foto, os hemos dejado uno que tuvimos ocasión de ver cuando aún no sabíamos de ella... ¡Cosas de Dios!

Quizás alguien pueda preguntarse sobre la relación de Ana con las hermanitas, para que pongamos aquí su testimonio. Ana es alguien muy especial. Y es muy bonito sentirse parte de esa gran Iglesia que formamos entre todos, unidos a Jesucristo. Lo cierto es que aquí, en la casa madre, hemos vivido este encuentro "modo family". Y, tanto la comunidad de hermanitas perpetuas, como las hermanitas juniores, lo hemos sentido en primera persona, y ha sido como un gran regalo para todas: aunque físicamente sólo hubo dos hermanitas... ¡¡¡Estuvimos todas!!! ¡En espíritu, claro! Y es que su vida es todo un testimonio de FE, de lucha, de entrega, de aceptación de la voluntad de Dios; un testimonio a favor de la VIDA, siempre, pues es un DON que se nos ha entregado y que estamos llamados a agradecer, cuidar y custodiar, a cualquier edad y en cualquier circunstancia; un testimonio que nos estimula a vivir unidos a Jesús, a pesar de todas las dificultades que puedan sobrevenir... y muchas cosas más. Ella ofrece por la Iglesia cada dolor, cada sufrimiento... con el inmenso deseo de que nada se pierda. Y para nada busca protagonismo, pero le ha ofrecido a Jesús dar testimonio, cuando así se lo pidan, a través de vídeos y demás..., por si puede ayudar y hacer bien a otros. Nuestro encuentro con ella ha sido super bonito y enriquecedor, la verdad, y por eso hemos pensado que sería bueno compartirlo.
Os contamos un poquito cómo fue: Carol, una doctora amiga, nos había hablado de ella, y hacía tiempo que queríamos visitarla. Providencialmente y, casi sin pensarlo, por fin llegó el día.
Pudimos disfrutar de un precioso ratito, donde nos sentimos muy a gusto, donde se vislumbraba una gran entrega, un gran amor a Jesús, una alegría profunda, que se traslucía en su sonrisa permanente, fruto de quien está plenamente unido al Señor...
¡Qué bonito abrirse así al Amor de Jesús, con esa generosidad! ¡Qué bonito saber descubrirle, aun cuando se muestre velado, en tantas circunstancias difíciles, de cruz, de nuestra vida! ¡Qué bonito vivir nuestro día a día sólo para Él, con esa ilusión del "sólo por hoy"! Y, en fin, qué bonito saber transformar, ofrecer a Cristo nuestros pequeños (o grandes) sufrimientos, para que Él nos ayude a darles un valor redentor e iluminar con ellos, y unidos a Él, nuestro mundo.
¡Qué grande sentirnos Iglesia y saber que nunca, nunca, estamos solos! Os invitamos a rezar por ella, (y por tantos hermanos enfermos, que sufren...) y a vivir todos muy unidos a través de ese gran regalo que es la comunión de los santos. Ana, por su parte, también nos aseguró su oración.
Y bueno, no queremos dejar pasar esta oportunidad para desearle un día muy feliz, pues... ¡¡¡hoy es su cumple!!! Así que, nada, ¡¡¡muchas felicidades, Ana, y que el Señor te bendiga y te llene siempre de su Amor!!! ¡Muchas gracias por tu precioso testimonio! Un abrazo muy grande para ti y otro para tu madre, Eugenia. ¡Bendiciones!

Quizás alguien pueda preguntarse sobre la relación de Ana con las hermanitas, para que pongamos aquí su testimonio. Ana es alguien muy especial. Y es muy bonito sentirse parte de esa gran Iglesia que formamos entre todos, unidos a Jesucristo. Lo cierto es que aquí, en la casa madre, hemos vivido este encuentro "modo family". Y, tanto la comunidad de hermanitas perpetuas, como las hermanitas juniores, lo hemos sentido en primera persona, y ha sido como un gran regalo para todas: aunque físicamente sólo hubo dos hermanitas... ¡¡¡Estuvimos todas!!! ¡En espíritu, claro! Y es que su vida es todo un testimonio de FE, de lucha, de entrega, de aceptación de la voluntad de Dios; un testimonio a favor de la VIDA, siempre, pues es un DON que se nos ha entregado y que estamos llamados a agradecer, cuidar y custodiar, a cualquier edad y en cualquier circunstancia; un testimonio que nos estimula a vivir unidos a Jesús, a pesar de todas las dificultades que puedan sobrevenir... y muchas cosas más. Ella ofrece por la Iglesia cada dolor, cada sufrimiento... con el inmenso deseo de que nada se pierda. Y para nada busca protagonismo, pero le ha ofrecido a Jesús dar testimonio, cuando así se lo pidan, a través de vídeos y demás..., por si puede ayudar y hacer bien a otros. Nuestro encuentro con ella ha sido super bonito y enriquecedor, la verdad, y por eso hemos pensado que sería bueno compartirlo.
Os contamos un poquito cómo fue: Carol, una doctora amiga, nos había hablado de ella, y hacía tiempo que queríamos visitarla. Providencialmente y, casi sin pensarlo, por fin llegó el día.
Pudimos disfrutar de un precioso ratito, donde nos sentimos muy a gusto, donde se vislumbraba una gran entrega, un gran amor a Jesús, una alegría profunda, que se traslucía en su sonrisa permanente, fruto de quien está plenamente unido al Señor...
¡Qué bonito abrirse así al Amor de Jesús, con esa generosidad! ¡Qué bonito saber descubrirle, aun cuando se muestre velado, en tantas circunstancias difíciles, de cruz, de nuestra vida! ¡Qué bonito vivir nuestro día a día sólo para Él, con esa ilusión del "sólo por hoy"! Y, en fin, qué bonito saber transformar, ofrecer a Cristo nuestros pequeños (o grandes) sufrimientos, para que Él nos ayude a darles un valor redentor e iluminar con ellos, y unidos a Él, nuestro mundo.
¡Qué grande sentirnos Iglesia y saber que nunca, nunca, estamos solos! Os invitamos a rezar por ella, (y por tantos hermanos enfermos, que sufren...) y a vivir todos muy unidos a través de ese gran regalo que es la comunión de los santos. Ana, por su parte, también nos aseguró su oración.
Y bueno, no queremos dejar pasar esta oportunidad para desearle un día muy feliz, pues... ¡¡¡hoy es su cumple!!! Así que, nada, ¡¡¡muchas felicidades, Ana, y que el Señor te bendiga y te llene siempre de su Amor!!! ¡Muchas gracias por tu precioso testimonio! Un abrazo muy grande para ti y otro para tu madre, Eugenia. ¡Bendiciones!
Noticias