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Sun, 24 May 2026 18:43:49 +0200
¡Ven, EspÃritu de Amor y Paz!
Hoy, en este precioso día de Pentecostés, en que el Señor nos ha hecho el inmenso regalo de su Espíritu, le pedimos, junto al Papá León, que "el Espíritu abra nuestras vidas al Amor".
Aquí os ofrecemos una consagración de nuestra Congregación al Espíritu Santo, intercalando algunas imágenes de la ambientación que se ha preparado en algunas de nuestras casas para la celebración de la Vigilia de Pentecostés:

Espíritu Santo, amor eterno del Padre y del Hijo, hoy consagramos a Ti toda nuestra Congregación.
Te alabamos y te bendecimos, porque inspiraste a nuestros Padres Fundadores el carisma de Amor y entrega al servicio de los ancianos desamparados.
Haz que permanezcamos siempre fieles a ese don recibido de Ti, viviéndolo con alegría, humildad y perseverancia.

Renueva en cada hermanita el entusiasmo de nuestra vocación religiosa, para vivir con autenticidad los votos de pobreza, castidad y obediencia, como ofrenda agradable a Dios y signo vivos del Reino.

Inflama nuestros corazones con el fuego de tu caridad, para servir con ternura, paciencia y entrega a los ancianos que la Providencia nos confía, viendo en cada uno de ellos el rostro sufriente y amado de Cristo.

Espíritu Divino, condúcenos por caminos de santidad, haz crecer en nosotras la unidad, la fraternidad y la paz, y llévanos a alcanzar la caridad perfecta para mayor gloria de Dios.
María Santísima, Esposa del Espíritu Santo, acompaña y protege siempre a nuestra Congregación. Amén.


Aquí os ofrecemos una consagración de nuestra Congregación al Espíritu Santo, intercalando algunas imágenes de la ambientación que se ha preparado en algunas de nuestras casas para la celebración de la Vigilia de Pentecostés:

Espíritu Santo, amor eterno del Padre y del Hijo, hoy consagramos a Ti toda nuestra Congregación.
Te alabamos y te bendecimos, porque inspiraste a nuestros Padres Fundadores el carisma de Amor y entrega al servicio de los ancianos desamparados.
Haz que permanezcamos siempre fieles a ese don recibido de Ti, viviéndolo con alegría, humildad y perseverancia.

Renueva en cada hermanita el entusiasmo de nuestra vocación religiosa, para vivir con autenticidad los votos de pobreza, castidad y obediencia, como ofrenda agradable a Dios y signo vivos del Reino.

Inflama nuestros corazones con el fuego de tu caridad, para servir con ternura, paciencia y entrega a los ancianos que la Providencia nos confía, viendo en cada uno de ellos el rostro sufriente y amado de Cristo.

Espíritu Divino, condúcenos por caminos de santidad, haz crecer en nosotras la unidad, la fraternidad y la paz, y llévanos a alcanzar la caridad perfecta para mayor gloria de Dios.
María Santísima, Esposa del Espíritu Santo, acompaña y protege siempre a nuestra Congregación. Amén.


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