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Mon, 24 Aug 2026 13:28:32 +0200
Los tres amores
Estamos preparándonos ya, con muchísima ilusión, para celebrar con todo cariño y veneración a nuestra Santa Madre: Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars.
Muchas son las maneras en que lo hacemos: Hermanitas, ancianos y todo el que quiera participar...¡todos son bienvenidos!: realizamos juntos una novena en la Capilla, para ir ambientándonos, conociéndola un poquito más y aprendiendo siempre de sus virtudes, mensajes y pensamientos.
Además, nuestras casas se van vistiendo de fiesta por todos los rincones... multitud de detalles nos hablan del gran gozo que alberga cada corazón. Y es que...¿Cómo no agradecer a la Madre por todo lo que llevó a cabo, y que, gracias a ella, hoy también muchos ancianitos pueden sentirse acogidos, queridos y acompañados en ese tramo final de la vida? Es, sin duda, lo más importante pues, si lo seguimos bien, nos conducirá hacia la Vida Eterna. ¿Qué mejor regalo podemos ofrecer?
Muy grande es el amor que había dentro del corazón de la Madre Teresa. En realidad, era un Amor que brotaba de otro Corazón: el Corazón de Cristo. Por eso, su corazón iba creciendo día a día, allí, junto a Jesús Eucaristía. Y este Amor tan inmenso, puro y tierno se proyectaba en otros dos amores: el amor a sus Hermanitas y el amor a sus queridos ancianos. ¡Qué bonito cuando nuestro corazón se va dilatando, se va asemejando, se va haciendo uno con el de Jesús! Y se va entregando, como Él, a todos los hermanos. ¡Qué bonito cuando dejamos que se proyecte esa luz de Dios a través de nuestro pobre amor! Que Él bendiga siempre nuestro caminar, nuestra vida, nuestra entrega... y la haga fecunda en frutos de santidad.
¡Santa Madre, sigue intercediendo por la Congregación y bendícenos a todos desde el Cielo!
Y no queremos terminar sin antes pediros disculpas. Sabéis que, en la Casa Madre, además de la Novena, en estos tres últimos días tenemos un "sprint final", un solemne Triduo con el que terminar de "caldear" nuestros corazones y prepararlos con gran gozo y devoción a celebrar el gran día de su Tránsito al Cielo. Pues bien, nos gusta compartir con todos vosotros, a través de los medios digitales, esta gran oportunidad, para que también podáis participar de tantas gracias especiales... Pero, debido a fallos técnicos, no ha podido ser, por el momento. Esperemos que pronto nos los puedan solucionar.
Y, como despedida, ya sabes: deja que el Amor de Dios brille en tu vida y transforme el mundo. ¡¡¡Bendiciones!!!
Muchas son las maneras en que lo hacemos: Hermanitas, ancianos y todo el que quiera participar...¡todos son bienvenidos!: realizamos juntos una novena en la Capilla, para ir ambientándonos, conociéndola un poquito más y aprendiendo siempre de sus virtudes, mensajes y pensamientos.
Además, nuestras casas se van vistiendo de fiesta por todos los rincones... multitud de detalles nos hablan del gran gozo que alberga cada corazón. Y es que...¿Cómo no agradecer a la Madre por todo lo que llevó a cabo, y que, gracias a ella, hoy también muchos ancianitos pueden sentirse acogidos, queridos y acompañados en ese tramo final de la vida? Es, sin duda, lo más importante pues, si lo seguimos bien, nos conducirá hacia la Vida Eterna. ¿Qué mejor regalo podemos ofrecer?
Muy grande es el amor que había dentro del corazón de la Madre Teresa. En realidad, era un Amor que brotaba de otro Corazón: el Corazón de Cristo. Por eso, su corazón iba creciendo día a día, allí, junto a Jesús Eucaristía. Y este Amor tan inmenso, puro y tierno se proyectaba en otros dos amores: el amor a sus Hermanitas y el amor a sus queridos ancianos. ¡Qué bonito cuando nuestro corazón se va dilatando, se va asemejando, se va haciendo uno con el de Jesús! Y se va entregando, como Él, a todos los hermanos. ¡Qué bonito cuando dejamos que se proyecte esa luz de Dios a través de nuestro pobre amor! Que Él bendiga siempre nuestro caminar, nuestra vida, nuestra entrega... y la haga fecunda en frutos de santidad.
¡Santa Madre, sigue intercediendo por la Congregación y bendícenos a todos desde el Cielo!
Y no queremos terminar sin antes pediros disculpas. Sabéis que, en la Casa Madre, además de la Novena, en estos tres últimos días tenemos un "sprint final", un solemne Triduo con el que terminar de "caldear" nuestros corazones y prepararlos con gran gozo y devoción a celebrar el gran día de su Tránsito al Cielo. Pues bien, nos gusta compartir con todos vosotros, a través de los medios digitales, esta gran oportunidad, para que también podáis participar de tantas gracias especiales... Pero, debido a fallos técnicos, no ha podido ser, por el momento. Esperemos que pronto nos los puedan solucionar.
Y, como despedida, ya sabes: deja que el Amor de Dios brille en tu vida y transforme el mundo. ¡¡¡Bendiciones!!!
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