Novedades >> Una entrevista distinta
“Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños a mí me lo hicisteis”
Podríamos decir que este principio evangélico se sigue haciendo vida, de manera muy sencilla, cada día en nuestras casas. Y es que son muchos los niños, jóvenes y adultos que, a lo largo del año, dedican su tiempo a visitarnos para estar en contacto con los mayores. Poco a poco, entre ancianos y voluntarios, se va creando un vínculo, reflejo de la gran familia que se forma en las casas de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Es impresionante cómo los jóvenes voluntarios se vuelven compañeros (¡¡y hasta nietos!!) de cada uno de los ancianos, pues escuchan sus historias con cariño, y les animan a contar las mayores hazañas de sus vidas.
El intercambio generacional que se produce entre ambas generaciones es mucho más que un simple ir y venir de preguntas o consejos. Tiene sus raíces en la misión principal de cada cristiano: anunciar el Evangelio. En efecto, nuestros mayores son un Evangelio vivo que ofrece a los jóvenes el amor, el respeto y la proximidad a la fe. En varias ocasiones, se ha hecho palpable en el testimonio de nuestros jóvenes voluntarios.
Las Aspirantes de la casa Madre venimos observando este feedback con gran asombro y alegría. Y, para que veáis lo bonito que puede llegar a ser, os compartimos una entrevista que hemos hecho a algunas de nuestras ancianitas:
-Aspirante: ¿Qué siente cuando vienen los jóvenes a casa?
Señora: “Veo que intentan acercarse a nosotros con cariño. Quieren entrar a esa vejez que algún día será para ellos. En algunas ocasiones me sorprenden que los jóvenes hacen el esfuerzo de comprendernos, de hacernos protagonistas, cuando estamos en un tiempo que ellos son los fuertes, los rápidos, los que saben manejar y tienen respuesta a todo.”
Señora: “Cuando los veo entrar por los pasillos me dan alegría, ternura… y me pregunto: ¿cómo serán en la vida? ¿se comportarán igual de bien? ¿serán igual de generosos? y le rezo al Señor para que los proteja en sus caminos y no se dejen llevar por la corriente de sin valores.”
-Aspirante: ¿Cómo ve a los jóvenes de ahora en comparación a los de tu época?
Señora: “Veo que los jóvenes de ahora tienen muchas más facilidades que en nuestro tiempo pero, a la vez, los veo indefensos frente a las realidades de la vida porque no tienen líderes con valores, ejemplos de estilo de vida coherentes.”
Señora: “Los jóvenes son muy listos, ya nacen sabiendo manejar la tecnología, son rápidos captando la información, creativos, aunque los veo solos, en una sociedad que potencia el individualismo, por ello son tan importantes espacios como éstos, por ejemplo, de voluntariado juvenil. En mi tiempo, y sobre todo en mi familia, todos íbamos a una, porque teníamos que llevar adelante la empresa familiar. Todos a una, a pesar de nuestras diferencias”.
-Aspirante: Cuando ves a jóvenes que han participado en el voluntariado y comienzan un proceso de discernimiento, ¿qué piensas?
Señora: “¡Madre mía!, siento una alegría tan grande, porque las sentimos como nuestras niñas, nietas… las sentimos como que son sangre nuestra, y me lleno de inmensa alegría, porque en ese discernimiento van a tener la oportunidad de acercarse y escoger a Dios como centro de su vida. Yo que físicamente no puedo hacer nada, sé que una de mis misiones en casa es rezar por todas estas jóvenes”
Señora: “Mucha alegría de ver que el Señor llama y se le corresponde: hacen falta muchas manos que se pongan al Servicio del Señor.”
Señora: “Es para dar Gracias a Dios, y en casa (Casa Madre), poco a poco, estamos viendo que se está creando espacios para los jóvenes (y no tan jóvenes) que pasan un rato, y se van, y… ya no vuelven hasta el año que viene. No, vienen jóvenes a pasar unos días para tener una nueva experiencia, eso es muy bonito y enriquecedor para sus vidas, estas experiencias. Durante este tiempo de verano hemos podido compartir con ellas, y nos dábamos cuenta en lo que se esforzaban para animarnos a que fuéramos a la Iglesia: cantaban, rezaban…”
Aspirantes... ¿y con nuestras aspirantes?
Señora: “Son unas jóvenes… ¡¡¡muy valientes!!! han dado un primer paso valientemente, sabiendo a lo que se enfrentan. Es difícil abandonarlo todo por el Señor. Rezo por ellas para que el Señor les siga dando esa vocación.”
Señora: “Nos llama la atención la alegría que trasmiten dentro del Aspirantado y en el trabajo. Sobre todo, cuando las vemos, nos ayudan y nos animan a pensar menos en nuestros dolores.”
“Yo no sé cómo dar Gracias a Dios” Con esta máxima de Nuestra Santa Madre, las Aspirantes animamos a las jóvenes a que sean valientes, que sean generosas con su tiempo, que se animen a pasar un verano (y un año) diferente con las Hermanitas, para que, llenas de Dios, sientan esa gratitud como hijas que somos del Padre. Gratitud por habernos dado un DON, el DON DE LA FE, que es pura gracia de Dios. Por ello, hay que darle gracias, y pedirle que cada día nos aumente la Fe en Él, para más conocerlo, más amarlo y así, con decisión y grande ilusión, seguirlo.
Que la Virgen María, la primera creyente y fiel cumplidora de la voluntad de Dios nos proteja y nos acompañe en nuestro camino de seguimiento a Cristo su hijo.
Yairis, Zaira, Paula y Jénifer, ASPIRANTES DE VALENCIA
Podríamos decir que este principio evangélico se sigue haciendo vida, de manera muy sencilla, cada día en nuestras casas. Y es que son muchos los niños, jóvenes y adultos que, a lo largo del año, dedican su tiempo a visitarnos para estar en contacto con los mayores. Poco a poco, entre ancianos y voluntarios, se va creando un vínculo, reflejo de la gran familia que se forma en las casas de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Es impresionante cómo los jóvenes voluntarios se vuelven compañeros (¡¡y hasta nietos!!) de cada uno de los ancianos, pues escuchan sus historias con cariño, y les animan a contar las mayores hazañas de sus vidas.
El intercambio generacional que se produce entre ambas generaciones es mucho más que un simple ir y venir de preguntas o consejos. Tiene sus raíces en la misión principal de cada cristiano: anunciar el Evangelio. En efecto, nuestros mayores son un Evangelio vivo que ofrece a los jóvenes el amor, el respeto y la proximidad a la fe. En varias ocasiones, se ha hecho palpable en el testimonio de nuestros jóvenes voluntarios.
Las Aspirantes de la casa Madre venimos observando este feedback con gran asombro y alegría. Y, para que veáis lo bonito que puede llegar a ser, os compartimos una entrevista que hemos hecho a algunas de nuestras ancianitas:
-Aspirante: ¿Qué siente cuando vienen los jóvenes a casa?
Señora: “Veo que intentan acercarse a nosotros con cariño. Quieren entrar a esa vejez que algún día será para ellos. En algunas ocasiones me sorprenden que los jóvenes hacen el esfuerzo de comprendernos, de hacernos protagonistas, cuando estamos en un tiempo que ellos son los fuertes, los rápidos, los que saben manejar y tienen respuesta a todo.”
Señora: “Cuando los veo entrar por los pasillos me dan alegría, ternura… y me pregunto: ¿cómo serán en la vida? ¿se comportarán igual de bien? ¿serán igual de generosos? y le rezo al Señor para que los proteja en sus caminos y no se dejen llevar por la corriente de sin valores.”
-Aspirante: ¿Cómo ve a los jóvenes de ahora en comparación a los de tu época?
Señora: “Veo que los jóvenes de ahora tienen muchas más facilidades que en nuestro tiempo pero, a la vez, los veo indefensos frente a las realidades de la vida porque no tienen líderes con valores, ejemplos de estilo de vida coherentes.”
Señora: “Los jóvenes son muy listos, ya nacen sabiendo manejar la tecnología, son rápidos captando la información, creativos, aunque los veo solos, en una sociedad que potencia el individualismo, por ello son tan importantes espacios como éstos, por ejemplo, de voluntariado juvenil. En mi tiempo, y sobre todo en mi familia, todos íbamos a una, porque teníamos que llevar adelante la empresa familiar. Todos a una, a pesar de nuestras diferencias”.
-Aspirante: Cuando ves a jóvenes que han participado en el voluntariado y comienzan un proceso de discernimiento, ¿qué piensas?
Señora: “¡Madre mía!, siento una alegría tan grande, porque las sentimos como nuestras niñas, nietas… las sentimos como que son sangre nuestra, y me lleno de inmensa alegría, porque en ese discernimiento van a tener la oportunidad de acercarse y escoger a Dios como centro de su vida. Yo que físicamente no puedo hacer nada, sé que una de mis misiones en casa es rezar por todas estas jóvenes”
Señora: “Mucha alegría de ver que el Señor llama y se le corresponde: hacen falta muchas manos que se pongan al Servicio del Señor.”
Señora: “Es para dar Gracias a Dios, y en casa (Casa Madre), poco a poco, estamos viendo que se está creando espacios para los jóvenes (y no tan jóvenes) que pasan un rato, y se van, y… ya no vuelven hasta el año que viene. No, vienen jóvenes a pasar unos días para tener una nueva experiencia, eso es muy bonito y enriquecedor para sus vidas, estas experiencias. Durante este tiempo de verano hemos podido compartir con ellas, y nos dábamos cuenta en lo que se esforzaban para animarnos a que fuéramos a la Iglesia: cantaban, rezaban…”
Aspirantes... ¿y con nuestras aspirantes?
Señora: “Son unas jóvenes… ¡¡¡muy valientes!!! han dado un primer paso valientemente, sabiendo a lo que se enfrentan. Es difícil abandonarlo todo por el Señor. Rezo por ellas para que el Señor les siga dando esa vocación.”
Señora: “Nos llama la atención la alegría que trasmiten dentro del Aspirantado y en el trabajo. Sobre todo, cuando las vemos, nos ayudan y nos animan a pensar menos en nuestros dolores.”
“Yo no sé cómo dar Gracias a Dios” Con esta máxima de Nuestra Santa Madre, las Aspirantes animamos a las jóvenes a que sean valientes, que sean generosas con su tiempo, que se animen a pasar un verano (y un año) diferente con las Hermanitas, para que, llenas de Dios, sientan esa gratitud como hijas que somos del Padre. Gratitud por habernos dado un DON, el DON DE LA FE, que es pura gracia de Dios. Por ello, hay que darle gracias, y pedirle que cada día nos aumente la Fe en Él, para más conocerlo, más amarlo y así, con decisión y grande ilusión, seguirlo.
Que la Virgen María, la primera creyente y fiel cumplidora de la voluntad de Dios nos proteja y nos acompañe en nuestro camino de seguimiento a Cristo su hijo.
Yairis, Zaira, Paula y Jénifer, ASPIRANTES DE VALENCIA