Hermanitas de los Ancianos Desamparados

volver

Mensaje de monseñor Damián Iguacen en su 104 cumpleaños

 

El día 12 de febrero pasado el Hogar Padre Saturnino López Novoa de Huesca se vistió de fiesta para celebrar el 104 cumpleaños de Mons. Damián Iguacen, obispo emérito de Tenerife donde reside.

Al Hogar llegaron Mons. Julián Ruiz Martorell obispo de las diócesis de Huesca y Jaca, D. Nicolás López vicario general y un grupo de sacerdotes que con gratitud y cariño acompañaron a D. Damián en día tan especial, que tuvo como acto central una solemne Eucaristía y posteriormente un homenaje donde se intercalaron obsequios y el canto de jotas. También Mons. Bernardo Álvarez, obispo de la diócesis de Tenerife se desplazó hasta aquí para felicitarle.

Ante las muestras de cariño y felicitación e invitado a dirigir la palabra, Mons Damián nos dejó este precioso mensaje cuya fuerza se acrecienta por salir de la boca de una persona de 104 años: "Que todo esto sea expresión de alegría interior. El Señor nos quiere contentos, alegres, no bullangueros, sino con la alegría del gozo de vivir bien con Dios y con todo el mundo. Por eso la alegría es un signo cristiano. Los cristianos deberíamos estar siempre contentos: la risa es muy breve, pero la alegría es la que hace siempre felices a los hombres y a las mujeres; una paz interior, estar a bien con Dios, con todo el mundo y perdonar a quien me hace algo. Hacer todo el bien que pueda hacer yo. Pasar por la vida haciendo el bien. Esto es lo que tenemos que sacar de estas fiestas que hacemos”.

Y traemos otro mensaje, no menos provechoso, recogido de una entrevista realizada por el periodista Juan Luis Calero  con motivo de la conmemoración del bicentenario que celebra en la actualidad la Iglesia nivariense, donde Mons. Damián rememora su paso por Tenerife entre 1984 y 1991, con estas palabras: "Recuerdo con mucho cariño y mucho afecto esa época. No me ha quedado ningún detalle malo o negativo de aquella etapa. Hay cosas que me gustaron más que otras pero me aproveché de todo para darme, porque mi idea era darme a los demás. Tenía claro mi objetivo: aquí estoy para darme a los demás, si enfermo, pues enfermo, y si muero, pues muero... pero siempre dándome"; y afirma: "me duele no haberlo hecho mejor".

Detrás de estos mensajes, está la personalidad de quien tiene como lema episcopal “El último de todos y el servidor de todos”.

Galería de imágenes