Hermanitas de los Ancianos Desamparados

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Profesión perpetua

 

El día 15 de octubre ha sido un día gozoso para esta gran familia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados por todas las que han dado un paso en la Congregación respondiendo a la invitación de Cristo de seguirle más de cerca: inicio de noviciado, profesión temporal, renovación de votos, que han realizado en sus respectivas provincias, y un reafirmar la Consagración a Dios para siempre con la profesión perpetua.

Las circunstancias mundiales de la pandemia han hecho que nuevamente nuestras hermanas emitieran sus Votos Perpetuos en la Casa madre de la Congregación donde se encuentran desde hace un año preparándose para dar este paso.

Mons. Javier Salinas obispo auxiliar de Valencia, a las 11 de la maña, acompañado de varios sacerdotes, ha presidido la solemne eucaristía en la que estas 10 hermanitas han profesado perpetuamente los votos de castidad, pobreza y obediencia en la Congregación.

El Sr. Obispo  empezó su homilía glosando las palabras de santa Teresa cuya fiesta litúrgica celebra ese día la Iglesia: “Vuestra soy para Vos nací: ¿qué mandáis hacer de mí”. Esta estrofa indica una aptitud de respuesta al querer divino, dijo Mons. Salinas, y que dada la misión de la Congregación a la que han sido llamadas, un servir a Cristo en los hermanos mayores siempre, aún en aquellas circunstancias extremas de gravedad e impotencia y que la sociedad actual descarta. Un cuidar al anciano en nombre del Señor; saberse enviadas a esta misión.

Esto desde el amor de Cristo que las enamoró “la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”.   ‘El amor de Cristo es vuestra razón de ser’ les dijo el Sr. obispo. Habéis sido llamadas a vivir de ese amor: vuestros ojos deben de mirar como mira Cristo, vuestro corazón amar como ama Cristo. Lo que unifica la vida es el corazón, el amor.

Les damos la más cordial y sincera enhorabuena porque Cristo las sedujo y ellas se dejaron seducir.