Hermanitas de los Ancianos Desamparados

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Con el Papa en Mozambique

 

ESPERANZA, PAZ Y RECONCILIACION

Esperanza, paz y reconciliación. Este fue el lema que en su triple deseo recogía el sentir del pueblo mozambiqueño ante la anhelada primera visita del Papa Francisco a su país. Todos lo esperaban llenos de ilusión, también las hermanitas, con nuestros ancianos, aspirantes y colaboradores estábamos ansiosos por acoger al Papa con todo nuestro cariño en esta querida tierra Africana.

Fueron días inolvidables en los cuales tuvimos la oportunidad de poder ver, oír y sentir tan de cerca a nuestro querido Papa Francisco, siempre atento y cercano a los más pobres y necesitados.

Asistimos entusiasmadas a algunos de los encuentros y actos que el Santo Padre realizó durante su visita. Las hermanitas de Maputo colaboramos en la decoración de alguno de los lugares que el Papa visitó, como fue Mateo 25 y también prestamos los Vasos Sagrados para la Misa de despedida que Francisco celebró en el estadio de Zipento, lo que guardaremos siempre como una auténtica reliquia y recuerdo de nuestro amado Papa Francisco.

El día 4 llegamos la hermanitas de Chissano con nuestras aspirantes a nuestra casa de Maputo, y por la tarde, ya juntas las dos comunidades, salimos a esperar al vicario de Cristo en las calles de la ciudad y en la entrada de la nunciatura, donde se iba a alojar. Por doquier se respiraba ilusión, alegría, entusiasmo, ese buen ambiente que hace única la espera y la llegada del dulce Cristo en la Tierra, experiencia inolvidable que algunas de nosotras ya habíamos vivido antes en otros encuentros con San Juan Pablo II y Benedicto XVI.

El día 5 fue una jornada marcada por actos muy especiales, en ellos el Papa quiso encontrarse con todos los miembros del Pueblo de Dios en Mozambique. El primero fue con los jóvenes de todas las confesiones presentes en el país. Allí estuvieron también nuestras aspirantes. Los jóvenes y el Papa nos hicieron ver como podemos convivir en amor y armonía unos con otros y como juntos desde nuestra fe, hemos de contribuir a construir un país y un mundo en el que no haya enfrentamientos, ni rivalidades. Los jóvenes también contaron al Papa sus ilusiones, sus sueños y proyectos y le manifestaron las dificultades que encuentran para poder realizarlos. Francisco los animó a seguir luchando “juntos” por hacer un mundo mejor, un mundo en el que reine la PAZ y la RECONCILIACION y a no perder nunca la ESPERANZA ni dejar que se apaguen sus sueños. Como siempre les recordó que no se olvidaran de sus mayores.

Después de este encuentro el Papa se dirigió a la catedral. Allí lo esperábamos las religiosas, los obispos, sacerdotes y catequistas. Un sacerdote, una religiosa y un catequista expusieron al Papa los retos y las dificultades que la Iglesia Católica tiene en Mozambique; el santo padre nos infundió aliento y esperanza para seguir anunciando con ilusión el mensaje de Jesús con la palabra y sobre todo con la vida. Las hermanitas, que madrugamos para coger buen sitio, pudimos estar al lado del pasillo central y ver pasar al Papa muy cerquita apreciando el gesto de cercanía que nos hizo al vernos. Una de las hermanas tuvo la suerte de poder besar su mano.

Por fin llegó también el turno para nuestros ancianitos. Al salir de la catedral el Papa hizo una visita privada a “MATEO 25”, este es un lugar fundado por un misionero español para dar acogida a personas que viven en la calle. A este encuentro fueron invitados, además de los que colaboran en esta institución, otras tres congregaciones: los Orionitas con sus niños deficientes, las Misioneras de la caridad con sus huérfanos y las Hermanitas con sus ancianos .Es fácil imaginar la alegría de nuestros ancianitos y cómo no, la enorme dicha de las dos hermanitas afortunadas. Allí pudieron saludar al Papa uno a uno, e incluso decirle algunas palabras. Volvieron muy emocionados y agradecidos por ese encuentro privilegiado con el Papa que de seguro ya no olvidarán en toda su vida.

El día 6 estábamos todos invitados a asistir a la Misa de despedida. Fuimos las hermanitas con nuestras aspirantes, voluntarios y algún trabajador. La lluvia también se hizo presente, pero nosotras, al igual que toda las personas que llevaban mucho tiempo esperando este encuentro, en ningún momento nos abatimos por ello, sin perder la ilusión y la paz participamos unidos a nuestro querido Papa Francisco al sacrificio Eucarístico que ponía el broche final a unos días de tanta gracia y bendiciones. Al terminar estábamos empapados, pero gozosos, como él nos dijo "Bendecidos con agua bendita”. Sí, estamos seguros que aquella lluvia no fue sólo agua sino, sobre todo, abundancia de bendiciones para esta querida tierra. El Papa nos dejó un mensaje de ESPERANZA que despertó en el pueblo deseos de PAZ y de RECONCILIACION.

Estamos convencidos de que esta visita, como semilla plantada en tierras Mozambiqueñas, dará su fruto. Damos gracias a nuestro querido Papa Francisco por vivir atento siempre a la llamada de los pobres, por su peregrinar constante hacia todas las periferias existenciales, allí donde, hoy más que nunca, Jesús nos invita a llevar en su nombre la PAZ la RECONCILIACION y la ESPERANZA.