Hermanitas de los Ancianos Desamparados

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celebrando la fiesta de santa Teresa Jornet en la Casa madre

 

Dentro del marco del 175 aniversario del nacimiento de santa Teresa Jornet, hoy, 26 de agosto, celebramos los 121 años de su partida a la casa del Padre.

La noche del 25 de agosto, nos dicen sus biógrafos, Madre Teresa se agrava. ¿Qué hora es?, pregunta. Cerca de las 12 le dicen las 2 hermanitas que la acompañan aquella noche. “Tomen alguna cosa porque estarán cansadas”.

Al poco rato volvió a preguntar con viva ansiedad: “¿Cuando me traen al Señor? ¿Qué hora es?”.

“Madre, es muy temprano. Apenas si será la una”.

“¡Cuanto tardan en pasar las horas esta noche!”.

Siguió un largo silencio. Sobre las tres, volvió a preguntar la hora. Las hermanitas decidieron llamar al capellán. Entró a reconciliarla, pedía ella confesar cada día antes de la comunión. Tardó el sacerdote en salir. Entraron las hermanitas. Madre Teresa les miró, apuntó una sonrisa, inclinó mansamente la cabeza. Murió. Eran las tres y media de la madrugada del 26 de agosto de 1897. Fue canonizada el 27 de enero de 1974 por Pabo VI.

En los 205 hogares en los que la Congregación sigue el carisma iniciado por ella, hay ambiente de fiesta.

En la Casa madre con este motivo a las 10:45 hubo una solemne eucaristía presidida por el obispo valenciano Mons. Vicente Juan Segura titular de la diócesis de Ibiza acompañado de los Capellanes, del Delegado de Pastoral de Enfermos y Mayores del Arzobispado y varios sacerdotes cercanos a la Congregación.

Mons. Vicente empezó su homilía con las palabras de Jesús “Sed santos como vuestro Padre Celestial es santo” y que “celebrar a un santo es honrarle pero sobre todo es aprender” para estimularnos a la santidad. Así es Teresa Jornet “santa en el cielo y maestra para nosotros”.

La juventud de Teresa Jornet se caracteriza porque fue una incansable buscadora de la voluntad de Dios en su vida: como maestra, después colaborando con su tío, el hoy beato Francisco Palau, en la dirección de las escuelas de las Terciarias Carmelitas fundadas por él, más tarde como novicia clarisa en Briviesca (Burgos), encuentra al final su sitio, su Vocación, su llamada de entrega incondicional al querer de Dios  en la nueva Congregación que el sacerdote don Saturnino López Novoa está fraguando dedicada al cuidado integral del anciano en un ambiente de familia: "Ya que el Señor nos ha confiado el cuidado de los ancianos hagámoslo con esmero", solía repetir a sus hijas, las hermanitas y también "cuidar los cuerpos para salvar sus almas".

Al final de la Eucaristía mientras el coro formado por hermanitas y novicias cantaba el himno a la Santa se veneró su reliquia.

Fotografías remitidas por el servicio audiovisual diocesano de Valencia. M. Guallart/AVAN           Himno a santa Teresa Jornet